¿Sois de los que os gusta mirar al cielo e intentar captar estrellas, constelaciones y las nebulosas de la vía láctea? Una de las experiencias más fascinantes que se pueden hacer en la Costa Daurada para sentir que somos una parte ínfima del universo es estirarse en un prado por la noche y observar la oscuridad del universo. Hay lugares que, justamente por estar muy alejados de las principales ciudades, tienen un cielo con muy poca contaminación lumínica, hecho que permite que se vean los elementos astronómicos con mucha más nitidez.
Por ejemplo, en cada mirador del Parc Natural de Montsant se han instalado unos plafones con un mecanismo interactivo, a modo de planisferio giratorio, que muestra las constelaciones y la distancia a la cual se encuentra la estrella Polar. También contienen textos sobre el cielo estrellado de la sierra de Montsant y sobre cómo orientarse en la noche, con imágenes de cada mirador. Además también podéis realizar el itinerario astronómico que sale de Albarca. // El año 2019, el Parc Natural de Montsant fue el primer espacio de Catalunya en recibir la doble certificación de protección de la calidad lumínica y acústica de la Generalitat, y el 2021 recibieron la calificación de Destino Turístico Starlight. También en 2021, la declaración de punto de referencia y clasificación como zona de máxima protección hacia a la contaminación lumínica se amplió en todos los municipios del Priorat.
Otra opción es el Parc Astronòmic Muntanyes de Prades, que cuenta con la certificación por la Fundación Starlight, un certificado internacional que se otorga a los cielos más estrellados.
La roca calcárea, granito o conglomerado que encontramos en muchas de las zonas montañosas de la Costa Daurada, la convierten en un territorio perfecto para la escalada. A lo largo de los años se han ido abriendo vías y ahora hay un mosaico de propuestas muy variadas y aptas para todos los gustos. Sabemos que la escalada es una pasión de aquellos que valoran mimetizarse con el entorno y poner a prueba sus cuerpos retando a través de la roca.
A continuación os haremos algunas propuestas de escalada, pero cabe decir que las zonas que se vuelven famosas por un deporte o una actividad concreta —como pasa con los surfistas de las costas de Cádiz— también promueven una cultura y un ambiente social que pone en valor el territorio desde un punto de vista intercultural, puesto que entran en diálogo persones llegadas de todas partes con la misma afición.
Así que los hostales, los restaurantes y los bares tienen aquel rescoldo que fomenta el intercambio de culturas llegadas de todas partes!
Uno de los vestigios más recientes de nuestro pasado histórico es la huella de la Guerra Civil en nuestros pueblos y ciudades. La zona de la Costa Dorada fue una de las últimas zonas de la península al caer en manos de las tropas franquistas, por eso los refugios existían casi en todas las ciudades con más habitantes.
Hoy en día tenemos unos cuántos que son aptos para visitar.
Quizás uno de los espacios naturales más preciosos de la Costa Daurada es el Desfiladero de Fraguerau. Se abre paso por el río Montsant entre la Serra la Llena y la de Montsant. Además, es uno de los lugares más emblemáticos del Parque Natural del Montsant. El río se abre tímidamente entre rocas imponentes de formas redondeadas, que dibujan un acceso en la Catalunya del silencio. De hecho, algunos denominan este valle como el Valle del Silencio, por la calma y la paz que se respira.
Y es que el Priorat es una de las comarcas más rurales y tranquilas de la Costa Daurada, ideal para entrar en contacto con la naturaleza más indómita y con la espiritualidad de las pequeñas ermitas. Este desfiladero debe su nombre al anacoreta Fray Guerau que vivió en una balma próxima al río en la Edad Media, junto a la cual encontramos la ermita románica de San Bartomeu.
Empezamos la excursión?
El acceso por las ermitas de Sant Antoni y Santa Magdalena de Ulldemolins es lo más sencillo a la hora de empezar la excursión. La entrada al desfiladero se inicia a las Cadolles Fondes, unas balsas esculpidas en la roca que ha modelado la acción del agua y que se pueden ver desde un mirador. También, a lo largo del recorrido, podréis encontrar atractivos que os trasladarán a épocas medievales como un puente colgado que hay que atravesar sobre el río.
De hecho, os aconsejamos una ruta de ida y vuelta por el mismo GR-65-5. La idea es que vayáis siguiendo las marcas blancas y rojas hasta llegar a la Ermita de Sant Bartomeu. La vuelta es por el mismo camino. Encontraréis diferentes fuentes de agua y un paisaje que os hará desconectar del ruido y el bullicio de la vida terrenal.
Aprovechando la parte mística del Montsant, también os proponemos descubrir el territorio a través de sus ermitas, las grandes casas rurales de la espiritualidad, donde se conservan las vírgenes más adoradas de la Costa Daurada. A continuación, os hablaremos de algunas, tanto de las que forman parte del itinerario del Congost de Fraguerau como otras que podéis encontrar muy cerca, a pocos kilómetros de distancia. A la mayoría se puede llegar en coche, pero a todas se puede acceder haciendo una excursión a pie que os permitirá conocer la región en estado puro.
No hay nadie que no conozca el mundo imaginario de Joan Miró, uno de los máximos exponentes del surrealismo a escala internacional. Quizás muchos tenemos sus imágenes y esculturas en el jefe o incluso hemos visitado la Fundació Joan Miró ubicada en Barcelona. Pero para conocer el universo originario de Miró, sus raíces primigenias —de las cuales deriva su obra posterior—, hay que ir a Mont-roig del Camp, un delicioso pueblecito de la Costa Daurada.
El padre de Joan Miró era un herrero de Cornudella del Montsant que a principios del siglo XX se trasladó a Barcelona, donde montó un taller de orfebrería y relojería. Pero, cuál era el vínculo directo que unía el joven Miró con Mont-roig del Camp? Pues en 1911, la fiebre tifoidea le obligó a irse de Barcelona e instalarse en la masía que su padre había comprado a los marqueses de Mont-roig del Camp.
Esta experiencia fue clave en su vida. Miró siempre le fue fiel a Mont-roig del Camp y su masía, a la que iba cada verano. "Toda mi obra está concebida en Mont-roig”, dijo el artista. De hecho, la trayectoria de Miró tiene en Mont-roig del Camp su inicio, puesto que fue allí donde decidió que se dedicaría a la pintura.
A Valls, el calçot es una institución. La Gran Fiesta de la Calçotada se suele celebrar a finales de enero o principios de febrero y transforma en una fiesta las calles y plazas de la capital del Alt Camp. Pero si Valls es el núcleo, la festividad de la calçotada irradia otras muchas poblaciones de la Costa Daurada, y del resto de Catalunya.
La celebración empieza de buena mañana, con el Mercado de la Calçotada, donde se pueden contemplar los primeros ejemplares que después entran en competición en el Concurso de Cultivadors de Calçots, una de las pruebas más esperadas y que se celebra antes del Concurso de Salsas y el de Comedores de Calçot. Normalmente hay un amplio programa de actividades populares y concursos, todos ellos relacionados con el calçot.
Llegar a Rojals es como entrar en el Monte Parnaso, un pueblecito elevado desde donde se contempla una vista magnífica. Si vais a pie, desde Montblanc, atravesareis un bosque denso e intenso, veréis masías a ambos lados, y finalmente llegaréis al pueblo, uno de los más pintorescos de la Costa Daurada. Casas de piedra, balcones con flores, pocos vecinos y la esencia de pueblo todavía viva.
Pero la recomendable excursión de Montblanc en Rojals no es la única posibilidad que tenemos por estas comarcas que rodean las montañas de Prades. En realidad, hay varias opciones, todas ellas muy vinculadas con el patrimonio, la naturaleza y el vino.
Si os gusta el misterio y la naturaleza, hay un plan especialmente ideado para vosotros. La Mussara es un pueblo abandonado situado en las Montañas de Prades que siempre ha estado rodeado de historias llenas de misterios. Y es que una de las características de este lugar es la espesa niebla que lo rodea. Y la niebla siempre es un fenómeno romántico, extraño y melancólico. La leyenda explica que personas que han visitado este lugar han quedado desorientadas debido a la niebla, estando unas horas perdidos, y habiendo transcurrido algunas horas más de las que en realidad habían pasado.
Todavía es frecuente la expresión "bajar de la Mussara", que es sinónimo de ignorar hechos muy conocidos. De hecho, la Mussara es un topónimo que viene del árabe musâra, que quiere decir 'paseo, lugar para pasearse'. Es un despoblado actualmente agregado en Vilaplana (Baix Camp) y se encuentra en 990 metros de altitud, a tocar del risco de las Airasses, desde donde se disfruta de una impresionante vista del sur de la Costa Daurada.
Una buena idea es aparcar en el refugio de la Mussara, que está situado junto a las ruinas del antiguo pueblo. Se puede acceder en coche sin problemas y por supuesto andando por numerosos senderos que pasan por aquí como el GR-7. El refugio está bien condicionado y nos podemos quedar a dormir y a comida por precios muy asequibles.
A poco más de 15 minutos andando por un sendero, se llega al núcleo del antiguo pueblo, donde hay ocho edificios, todos en estado ruinoso, excepto la iglesia de San Salvador, que es la única que está algo mejor conservada.
Esta es una experiencia tanto intensa como encantadora. Los cementerios son espacios donde se mezcla el dolor por las pérdidas de la vida cotidiana pero también todo el valor y la profundidad de nuestra historia a través de las sepulturas de la gente anónima y de los ciudadanos y ciudadanas más ilustres. Pero sabéis que los cementerios de la Costa Daurada esconden muchos de los secretos arquitectónicos y escultóricos más desconocidos del territorio? El hecho de no estar ubicados en museos sino en estos recintos funerarios, los hace más desconocidos y por tanto, más atractivos también.
¿Cuáles son los espacios funerarios imprescindibles de la Costa Daurada? Tate Cabré en el libro ‘Hoy por mí, mañana por ti’ descubre algunos de estos espacios. De hecho, el mismo título del libro es una inscripción que figura en la entrada del cementerio de Vilallonga del Camp.
Os explicamos algunos otros: el Mausoleo de Delgado, al cementerio de Reus; la reproducción del legendario mausoleo de Halicarnàs, al de Tarragona, y las lápidas jujolianas del mismo recinto; la tumba del músico Pau Casals, en el Vendrell; la de Maties Palau Ferré, en Montblanc; la del escultor Julio Antonio, en Móra d'Ebre, o las vistas panorámicas que se divisan desde el cementerio de Tortosa, un recinto diseñado en el siglo XIX en forma de estrella pentagonal.
Por otro lado, también tenéis que saber que en los cementerios de la Costa Daurada hay muchos memoriales históricos vinculados a la Guerra Civil y, por eso, será una buena manera también de descubrir la historia más reciente.