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El carácter de un lugar a través de sus artes y oficios
Conocer una tierra no solo es saber ubicar los monumentos que se levantan o pasear por el núcleo antiguo de sus poblaciones. También es percibir el olor, el gusto, el tacto y la luz que el cuerno para entender la tradición agrícola y saborear las recetas, palpar las manos que trabajan con los oficios que lo llenan de vida. Los espacios, de una manera u otra, también les modelan sus habitantes y en la Costa Daurada encontramos grandes ejemplos.
El Museu Terra, antes conocido como Museu de la Vida Rural, es una de las grandes joyas de l'Espluga de Francolí. Últimamente ha impulsado varias iniciativas dedicadas a promover el pensamiento sobre la sostenibilidad y sobre el cuidado de la tierra y los oficios vinculados, como el campesinado. También impulsa programas alrededor del reciclaje, de la cultura de la prevención de incendios y también de la convivencia y el desarrollo cultural del mundo rural. Una equipación vinculada con un centro cultural en Barcelona —la Sala Barcelona— que busca estar abierto al mundo desde el territorio.
Si el paisaje del territorio lo dibujan las viñas, no pueden faltar bodegas. También en l'Espluga de Francolí se ubica la Bodega Modernista y Museo del Vino (cerrado al público según la época del año, debido al trabajo de la cooperativa). Levantado en 1913 y obra del arquitecto Pere Domènech i Roura (hijo de Domènech i Montaner), se trata de una de las primeras bodegas modernistas de Catalunya. 'La Catedral del Vi', así es como lo denominó Àngel Guimerà, es bien merecedora de una visita en que, además de quedar boquiabiertos con la estructura de la construcción, podréis conocer la historia del cultivo de la viña a la zona, sus características y el proceso de elaboración del vino y el cava.
También en l'Espluga de Francolí, hacia la década del 1830, empezó a funcionar la Fassina Balanyà, una antigua destilería familiar que fabricaba aguardientes. Si queréis conocer los detalles de la elaboración de este licor, no podéis faltar! Incluso veréis el proceso de destilación en directo y podréis hacer una degustación de aguardientes. Veréis también la maquinaria que destiló la brisa de la uva durante más de ciento veinte años.
Otra opción también es visitar el Museu i Forn de Vidre de Vimbodí, donde quedaréis embelesados con las demostraciones del taller y donde podréis observar cómo se lleva a cabo la elaboración de varias piezas con la técnica del vidrio soplado, casi hipnótico. También podréis visitar la exposición permanente, con piezas de uso tradicional hechas de vidrio, con las cuales podréis apreciar la evolución de la técnica y quedar cautivados por la destreza de los artesanos del vidrio y los resultados de sus trabajos.
Y no podemos irnos de ninguna parte sin probar el sabor de sus alimentos. El pan es un alimento básico y, en Conesa, con su núcleo antiguo declarado Bien Cultural de Interés Nacional, encontramos el Museu del Forn de Pa que lo pone de manifiesto. Las primeras noticias de este horno de pan datan del 1340! Entonces el obrador era de propiedad privada, pero el 1746 pasó a ser comunal y funcionó en pleno rendimiento hasta el 1924. En los años setenta se vio evidente que un espacio con tanta historia no podía quedar en nada y se hizo la restauración, añadiendo una muestra de enseres de la vida rural en que participaron muchos vecinos del pueblo.
Las artes y los oficios de cada tierra evolucionan, cambian, crecen o quizás desaparecen, pero conocer el legado del que un día fueron nos hace entender la realidad de hoy y saber cómo hemos llegado. En la Costa Daurada, por suerte, este legado ni se olvida ni se borra, todo al contrario, se conserva y se honra como aquello más preciado.









